Biografía:

Mestre Zé-do-Lenço (José Alves) — Salvador, Bahía

A finales de la década de 1950, un joven de Irará llamado José Alves llegó a Retiro, Salvador, en una época en la que el barrio aún conservaba el eco de Mestre Espinho Remoso. Durante las décadas de 1930 y 1940, Espinho había convertido Jaqueira do Carneiro en un punto de encuentro dominical para la comunidad, atrayendo a capoeiristas como Mestre Valdemar da Pero Vaz, Zacarias Boa Morte, Gigantinho y Ferrugem. Tras la muerte de Espinho en 1960, Retiro perdió ese latido semanal.

José Alves llenó ese vacío de la manera más difícil. En 1962 comenzó a entrenar con los hijos de Espinho, Raimundo y Valdir, en la misma Jaqueira do Carneiro. Las clases se impartían los jueves y sábados en una vieja casa que no tenía electricidad. Instalaron un cable desde la casa de un vecino para poder entrenar, y más de una vez la noche terminó en peleas. José aún no era un luchador destacado, pero tocaba el pandeiro y traía un berimbau con una calabaza de hojalata, lo que significaba que la roda podía comenzar y el círculo podía mantenerse.

Retiro no siempre fue acogedor. Los días de entrenamiento, algunos vecinos murmuraban: «Aquí viene el maestro del desorden. Nadie descansará durante horas». Aun así, el grupo creció. Se celebró una reunión en la que se reunieron José Alves, Raimundo, Cecílio, Ubirajara, Ivo, Carlinho, Enoque y otros para elegir un líder y un apodo. Cerca del matadero de Retiro trabajaba un carnicero y sambista conocido como José do Lenço. Los amigos notaron que la ginga de José Alves bailaba como la samba de ese hombre. La broma se quedó, el nombre se quedó, y pronto el vecindario lo llamaba Mestre Zé-do-Lenço.

A través de Mestre Diogo, un hijo adoptivo de Espinho Remoso, Zé-do-Lenço y los demás recibieron orientación que los vinculó con la escuela de Espinho. De esa conexión surgió un tributo vivo que se recuerda como la Relíquia Espinho Remoso. El papel de Zé-do-Lenço no era solo entrenar. Ayudó a restaurar una roda del barrio, a proteger una tradición musical y a perpetuar los nombres que construyeron la memoria de Retiro.

Linaje y compañeros Entre los
alumnos de Espinho Remoso se encontraban Loriano, João Catarino, Dario do Pandeiro, Barbosa da Boca do Rio, Buiu, Diogo, Florzinho, Florisvaldo, Moisés, Valdomiro, Chico Zoião, Firmino, Valdir y Limão. Zé-do-Lenço aprendió entre ellos y luego ayudó a formar el siguiente círculo.

Legado
En la historia de Retiro, Mestre Zé-do-Lenço es el nexo entre la era de Espinho Remoso y la generación que se negó a dejar que el berimbau callara. Convirtió un apodo en responsabilidad y una pequeña aula improvisada en una comunidad de nuevo.